¿QUÉ ES LA DISCAPACIDAD?

La discapacidad es un concepto complejo que evoluciona en el tiempo. Actualmente, gracias a la aportación del movimiento social de la discapacidad, se han superado las visiones centradas en las dificultades que experimentan las personas debido a su situación de salud. Estas visiones eran propias del denominado modelo biomédico – rehabilitador.

Durante los últimos años, hemos visto como se ha ido abandonando una perspectiva paternalista y asistencial de la discapacidad, que miraba a la persona como un ser “dependiente y necesitado”, hacia un nuevo enfoque, que contempla a la persona con discapacidad como un individuo con habilidades, recursos y potencialidades.
Así, el concepto de discapacidad se basa en el modelo social, que pone el foco, más bien, las barreras físicas y de actitud que restringen innecesariamente la participación plena y efectiva de las personas.

En la actualidad, la discapacidad más que un concepto es más bien un constructo, es decir, que en lugar de ser una definición unívoca y con vocación de persistencia en nuestro pensamiento y lenguaje, es una construcción teórica que busca explicar un fenómeno extremadamente complejo.

La definición universalmente aceptada, hasta ahora, es la que figura en la convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, la misma dice: “Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.

Esta definición nos permite vislumbrar algunos elementos teóricos de sumo interés. En primer lugar, podemos inferir que la discapacidad es un resultado, es decir, que no existe si la interacción de la persona con el entorno que la rodea no es restrictiva. En segundo lugar, la definición identifica claramente los componentes de dicha interacción: las deficiencias de la persona y las barreras del entorno. Por último, la definición plantea una categorización amplia de las deficiencias que pueden dar origen a la discapacidad.

Todo este razonamiento nos conduce a continuar moviéndonos hacia un paradigma distinto, y hablar de “situación de discapacidad”, sin calificativos específicos respecto a la deficiencia que la origina o cuanto menos, acostumbrarnos a utilizar el término “persona con discapacidad” como término genérico, sin calificativos que resalten las deficiencias.

El lenguaje crea ideas, la idea de que la discapacidad está atada a las deficiencias de las personas, esto lleva automáticamente a deducir que es sobre la segunda que hay que intervenir para erradicar la primera, por lo tanto, perpetuamos una concepción biomédica de la discapacidad circunscribiendo, otra vez, el debate al ámbito sanitario y por ende, obviando el componente social constituido por las barreras del entorno que es el terreno donde realmente se libra la batalla contra la exclusión y la marginalidad.

Por Faustino Ant. Marcelino Crisóstomo

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